Cine brasileño en el festival: Tropa de Elite

Llame a la persona más cercana

y PíDALE QUE LE SUENE UN BUEN GALLETAZO.

Después y sólo después, siga leyendo este post.

Después de la propuesta del galletazo de la página 1, existen altas probabilidades de que ud. esté en una de las situaciones siguientes:

  1. La persona que tiene cerca le sonó la cara con fuerza y Ud. se contuvo de responder el golpe. Recuerde entonces que, independientemente de su signo zodiacal, cada vez que Júpiter esté en conjunción con Marte, esa servicial persona a su lado tendrá ganas de repetir la experiencia de la soplana.
  2. La persona que tiene cerca lo miró con cara entre sorprendida e incrédula, con una buena componente de “ñó, que estará leyendo ahora en la PC”. Tras acercarse a su monitor, sabremos que su medido compañero no nos acompañará en las lecturas de BloggerCuba.
  3. Tras responderle el galletazo a la persona cercana (ambos hacía rato que tenían tremenda picazón) se ha formado tremendo barullo y revolcadera por piso. Si al final de la trifulca su PC no quedó afectada, Ud. volvió a mirar este post pa’ ver que co#*o (la palabrita lleva un piiiiiii incluido) escribió el tipo este.
  4. Ud. no tenía a nadie cerca y el masoquismo no llega a tanto como para autoflagelarse.

En caso de encontrarse en los casos impares, ya tenemos el tono para seguir leyendo, sino busque en la cartelera del festival dónde pondrán de nuevo “Tropa de Elite”.

Poster Brasileño Trope de Elite
Poster Brasileño Trope de Elite

Y después de tanta muela, vayamos a la concreta.
Pues sí, el 2 de diciembre se celebraron una pila de cosas: el desembarco y las FAR, la fundación de la CUJAE, el inicio de la 14 Convención Científica de Ingeniería y Arquitectura y el comienzo del 30 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.
Como buen habanero y cinéfilo ya tenía comprado mi pasaporte para el festival y la cartelera con las sinopsis de las películas (si, esa misma que no apareció más por ningún lado y que ningún viejito te la vende a peso).

Corriendo del Palacio de las Convenciones salí con una amiga recién caída de Barcelona para que degustara la fiesta del cine latino y fuimos directo al Chaplin. El mejor sistema de sonido del país, el ambiente idóneo para ver un filme como dios manda (exceptuemos a los miembros del club geriátrico “amiguitos de 23”) y un filme brasileño que prometía a la tanda de las 5:00.

Bueno, al menos así decía la cartelera:

Seguramente Ud. y el socio del galletazo cerca suyo entenderán lo mismo que yo. La película se proyectará en el intervalo cerrado comprendido entre las la hora de Lola y el Pescáo nocturno de lo que los Chaplineros inferirán que la película estará en las tandas de 3, 5, 8 y 10.
Je, pero no, nada de filme brasileño, 5 de la tarde, “Los girasoles ciegos” con la Verdú, y sí, asere, que abajo lo dice y a las ocho ponen los corderos no se qué, tú siempre andas en lo mismo, que si el guioncito o la comita, que tú querías, que te lo pusieran en notación científica o qué, ñó, de verdad que los ingenieros estos se ponen del cará.
Y yo, imaginándomelo en la cartelera:

Pues nada, que al final a las 5:00pm tuve que aguantarme las ganas del cine brasileño y regresar a las 10:00pm al Chaplin.

Y ahora, recuerden el galletazo. De esos de los que te viran la cara. Evoque galletazos que haya visto en una pantalla. De seguro le pasa igual que a mí ahora, que veo la galleta, 3 o cuatro de ellas (con la palma, con el dorso, desde abajo, con impulso) pero no recuerdo el filme. En ese caso, modele la situación en que Ud. es hombre con su jevita homofóbica que lo sorprende con otro.

RAAAA, Qué clase e galleta!!!

Metabolice la galleta aguantando la roña con el puño cerrado (recuerde que tiene un mouse en la derecha (ñó, distanciamiento brechniano pa’ abajo) ) y de nuevo estará in the mood for post.

Rio de Janeiro, 1997. Antes de la visita del Papa, con la idea de pernoctar cerca de una de las grandes favelas, el Batalhão de Operações Policiais Especiais es responsable de la limpieza de la zona. El Capitán Nascimento, próximo a tener su primer hijo y bajo una crisis de stress, decide buscar su reemplazo. Neto y Matías, 2 policías recién salidos de la academia, son sus principales candidatos.
Esta es la sinopsis e hilo del filme. Con el guión y la edición del equipo de Ciudade de Deus y una estética similar, este filme se llevó 8 de los Grande Prêmio Vivo do Cinema Brasileiro  en el 2008, incluyendo dirección, actuación y montaje. Pero, el batazo lo dieron con el Oso de Oro del Festival del Berlín en la categoría de mejor filme.
Y es que, gente, el filme está durísimo. Tengo una forma particular de clasificar los filmes que me impactan y es que siempre los comparo con el último gran filme que haya visto y lo posiciono o no como “mi última buena película”. Bien, desde el 2006 tenía como mejor filme visto recientemente a Oldboy del coreano Chan Wook-Park.Tenía.
Y es una cuestión de que José Padilha la puso donde es. Documentalista al fin (dicen que al festival también viene Ônibus 174), la estética permea a Tropa. Te encuetras de pronto viendo una conversación entre Nascimento y la esposa y la cámara en mano, en un solo plano secuencia, moviéndose de uno a otro. Que al final Memorias del subdesarrollo marcó pautas. La edición impecable y la banda sonora que te llevará de enjoyable a quienes nos gustan los ritmos latinos y se nos sube la timba o la samba a la cabeza a freaked out con el montaje de efectos sonoros que te dejan tenso todo el filme. Ejemhh, bueno eso ocurre al menos en el Chaplin.

¿Discordancias? Unas cuantas. Lo primero es que me gusta tomarme el pulso de lo que me deja una película mientras camino a la puerta de salida, y esta vez fue entre acojonante y acongojante. Demasiada violencia. De un lado, de otro, de arriba, de abajo.

Y este es el punto principal. Es seguro que en este Cinema do Favela tiene que haber tiroteo, pero chen, ¿es esta la única solución? La tesis de Padilha incluye por supuesto el tópico de la corrupción como aglomerante activo de la situación, pasando por otras posibles soluciones que van siendo descartadas paso a paso. Y al final, números rojos.

Es por eso que les recuerdo una vez más el galletazo. Siéntalo nuevamente, llénese de impotencia, traquee sus nudillos contra la butaca del cine, muérdase el dedo gordo, destroce el cucurucho de maní que compró afuera, que de todas formas, al final Ud será el que presione el gatillo.

8 Responses to Cine brasileño en el festival: Tropa de Elite

  1. rogertm says:

    Entre las opciones del “galletazo” estaba en la cuarta, pues no tenía a nade a mi alrededor cuando comencé a leer. Por otro lado me rei muchísimo con todo eso, buen aliciente para el hambre que se siente antes de ir a almorzar.

    Por en fin, por lo que dices debe ser un filme de esos que no puedes dejar pasar.

    saludos y suerte

  2. Iroko says:

    Por cierto, hoy ponen la película en La Rampa a las 5:30pm.

  3. Pulsares says:

    ¡Oh! Ciudadano, usted debería publicar en las páginas del Diario del Festival y Juventud rebelde, a ver si le suben los accesos. Me ha quitado todas las ganas de ver la película, pero por las razones correctas… no puedo soportar tanta presión y me ha convencido de que Tropa de Elite la tiene

  4. Koratsuki says:

    Genial post, solo me queda restregarme la cara porque yo me autogalletee.

  5. Pingback: Tropa de Élite o la puesta en escena de la complejidad « voces.cu

  6. Boris says:

    La violencia es un cáncer… Últimamente parece que todo el mundo se muere de cáncer, como parece que la violencia es el único camino posible en esta carrera desenfrenada hacia ninguna parte que llevamos los humanos.

  7. TROPA DE ELITE: A CRIMINALIZAÇÃO DA POBREZA!
    (Ivan Pinheiro)
    http://www.pcb.org.br/tropa.htm
    Dario da Silva.
    Florianópolis. SC. Brasil

  8. ale says:

    Si no propones “soluciones”, ni se te ocurra hacer uso del arma de la crítica, me aclaran algunos que tampoco exponen un solo remedio. Su tono me evoca las aburridas asambleas pioneriles en las que estuve presente durante todos mis años escolares. Cuando me llegaba el turno de hablar y mis señalamientos desbordaban lo personal para criticar lo sistémico, alguien me paraba en seco para recordarme que un verdadero revolucionario plantea soluciones, no quejas. Ejercer el criterio debía hacerse de forma constructiva –me advertían– y con el tiempo comprendí que no era un llamado a la diatriba provechosa sino al conformismo.
    Aquellas críticas cercenadas trajeron estos problemas para los que ni siquiera los proponedores de la “crítica útil” tienen una solución. Mis pocos conocimientos en materia económica no me permiten, por ejemplo, aventurarme a enmendar el entuerto de la dualidad económica en el que vivimos hace quince años. Tampoco tengo antecedentes científicos para saber cómo se resolverá la maldita circunstancia del marabú por todas partes. Piernas cortas en la política me impiden prever cómo se harán efectivas las palabras de Juan Pablo II de “que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba.”
    Sin embargo, mi olfato ciudadano me ha hecho descubrir intuitivamente la SOLUCIÓN. Sólo la libre opinión hará que aquellos que pueden mostrar remedios se atrevan a hacerlo. El economista que guarda en su gaveta el plan para sanear la economía cubana necesita garantías de que no será castigado por decir sus ideas. Todos los proyectos políticos, sociales y de política exterior, que están ocultos ante la posible represalia que pueden sufrir sus creadores, reclaman un espacio de respeto.
    Dejen que todos hablen, no importa si en lamento o con el respaldo de una propuesta estudiada para enfrentar los problemas. Anuncien públicamente que cada cubano puede decir lo que piensa y proponer una solución desde el color político y la orientación ideológica en la que crea. Verán entonces como afloran los bálsamos, como la queja deja lugar a la propuesta y cuán mal les sienta eso a los crónicos detenedores de la crítica.

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