Ciencia y ética social
A juzgar por comentarios de funcionarios y periodistas en los medios de información nacional, parece estar en boga la opinión de que el estudio puro de las ciencias, fundamentalmente las exactas, contribuye poco a la formación ética y moral de las personas. Según este criterio, en las academias se potencia, por sobre toda otra consideración, un tipo de intelectual frío, calculador, brillante en su especialidad si se quiere, pero con escasas garantías de que se inclinará a poner sus posibles talentos al “servicio del bien”.
Este sentir es harto repetido, y se reafirma con una serie de convocatorias por parte de personalidades e instituciones, gubernamentales o no, a reforzar en los campos universitarios esa entelequia que denominan el “trabajo con los valores”. Tal parece que los profesionales que se multiplican en estos espacios están especialmente urgidos, más que cualquier otro sector de la sociedad, de profundizar en esos aspectos que supuestamente tendrían adormecidos.
Cuando divago un poco sobre estos temas, oscilo entre la tentación de reducir dichas posiciones al escarnio y la mortificación de percibirme, como miembro de este grupo, blanco del escrutinio y la crítica por parte de quienes, al parecer, están muy enterados de las cosas. En estas líneas procuraré, racionalmente, exponer otros puntos de vista que considero se deben sopesar a la hora de apreciar la influencia de la formación científica en la formación integral de la personalidad. No es que crea que voy a hacer cambiar de opinión a mucha gente, pero por lo menos haré uso de un derecho, así sea el de pataleo, para plasmar un alegato que haga sentir a mis colegas un poco más reivindicados.
Antes de entrar en el meollo de mis argumentos, me gustaría resaltar el ridículo de la implicación en ciertas arengas de que los matemáticos, físicos, químicos, somos o estamos menos “algo” (¿menos revolucionarios, menos patriotas?), que otros integrantes de la sociedad. Diríase que otros sectores sociales y profesionales –constructores, empleados del comercio o la gastronomía, artistas, choferes, deportistas (aunque en los últimos tiempos, estos también están en capilla ardiente)– están más a salvo de ciertas peligrosas tentaciones que llevan a la persona a perder la confianza de sus semejantes. Tal vez por desconocimiento de las interioridades de la actividad científica por parte de los opinadores; tal vez porque en este país las personas dedicadas a las ciencias nunca gozaron de demasiado prestigio o divulgación –con las honrosas excepciones de un Felipe Poey, o un Carlos Juan Finlay.
Después de la resaca del desplome del campo socialista, las actitudes de supervivencia personalistas pueden haberse extendido en el seno de la masa de profesionales, pero no más que lo que se propagaron por el resto de los sectores, con el auge de la emigración y otras actividades alejadas de los códigos de lo políticamente correcto; sin embargo, y al resultar intolerables a los ojos de los puristas, son señaladas con particular saña en este grupo tan especial.
Imaginemos este panorama, totalmente plausible. En el taller “Bartolete Pérez” abren un servicio de reparación y calibración de instrumentos electrónicos de medición, cuyo responsable será un físico. Al cabo de algunos años, nuestro pequeño Einstein, harto de las barbaridades y chacotas sufridas a manos de Lindoro Incapaz –director de la empresa–, engancha una maestría, un entrenamiento o cualquier forma de salir al extranjero (aquí nuestra historia pierde un poco de realismo, pues quién puede tumbarle un viaje así como así a esa cohorte de funcionarios de la empresa y sus niveles centrales, pero forcemos la imaginación para ilustrar la idea). Tras la previsible desaparición del profesional, un atribulado Lindoro le explicará a los trabajadores cómo una dolorosa mañana, antes de salir para la dirección “en el carro de ustedes”, mirándose en su modesto espejo de 300 papelitos de colores, se dijo a sí mismo: “… mi mismo, este compañero tenía graves lagunas ideológicas”. Y terminan sustituyendo al físico por un sobrino de Lindoro que tiene un título de técnico, conseguido quizá por medios tenebrosos pero libres del pecado del Alma Máter.
Y después de esta fabulilla, voy a indicar un puñado de razones-puntales que aporta la formación científica, muy difíciles de sustituir con otras actividades en la formación de una ética personal.
En primer lugar la ciencia enseña, como pocas esferas en Cuba, el honor alcanzable con el esfuerzo personal. No importa cuántas ventajas sociales o materiales o familiares tenga el futuro o la futura intelectual: sus pares reconocen única y exclusivamente, como mejor galardón, el conocimiento y dominio de la materia objeto de estudios, y esta capacidad solo se logra mediante arduos años de aplicación. Usted puede cometer fraude, confundir autoridades, reblandecer espíritus sensibles a la corrupción o la adulación y, con ello, escalar altas posiciones, pero sus colegas cercanos, aquellos con los que cursó los años de Facultad, saben muy bien de qué pie cojea cada quien, quién brilla con luz propia y quién con farol prestado, y esa realidad es inexorable.
En segundo lugar está la capacidad de apreciar el valor de la verdad. De tanto desvelarse calculando la respuesta correcta en el problema, de tanto sopesar cada factor de la ecuación y separar los elementos de peso de aquellos que no lo son para la correcta cuantificación del resultado final, se consolida una naturaleza de sano escepticismo, entendiéndose este como la capacidad de cernir una mayor proporción de la información recibida a través del tamiz riguroso del análisis científico, para separar con precisión el grano y la paja. Las mayores exigencias sobre las teorías para aceptarlas como ciertas conllevan un mayor respeto hacia las que satisfacen los criterios más estrictos, y el científico encontrará más solaz en el respeto de la verdad que en su transgresión. Esto, sin olvidar que la fuerte competencia entre científicos es el antídoto que más resultados ha probado dar contra los que pretenden pasar gato por liebre.
En tercer lugar tenemos el valor del trabajo en colectivo. Son pocos –al menos eso me pareció en mi no lejana época de estudiante– los que no necesitan nunca preguntar una duda; la ayuda de otros compañeros para adelantar rápidamente en ciertos capítulos; potenciar el rendimiento mutuo estableciendo equipos de trabajo con una organización eficiente de las tareas a cumplir. Aún en los ámbitos con la mayor preponderancia de individualidades fuertes, la conveniencia de nuclear esfuerzos rara vez pasa por alto a la mayoría de los estudiantes, así como a los profesionales ya formados en sus centros de trabajo.
Y una vez más, de una realidad ventajosa se desprende otra: el trabajo en equipo se perfecciona y su rendimiento se eleva cuando se aprende a escuchar el criterio del otro, la opinión que difiere de la propia, reconociendo de antemano que puede traer una parte importante de la verdad que al sujeto propio se le escape. Tolerancia, aceptación, el fenómeno puede denominarse de diferentes maneras, pero al final los términos se refieren a la misma realidad: no existe nadie que posea la superioridad sobre los demás, que no necesite escucharlos y apoyarse en ellos; se equivoca el que desconozca la superioridad del intercambio espiritual abierto entre todas las personas concentradas en un fin común.
Así, rápidamente se pueden señalar por acá cuatro pilares: el sentido del esfuerzo propio; el valor de la verdad; el reconocimiento al trabajo en colectivo y el reconocimiento del otro como parte esencial del proyecto de vida. Estos son aportes fundamentales de la formación científica a la ética y valores de las personas que no se pueden desdeñar a la ligera.
Y podemos seguir sumando. ¿Cómo es el proceso de desarrollo del conocimiento científico, sino un largo camino donde cada uno recibe un legado valioso de la sociedad que lo ha generado; lo incrementa en las medidas de sus posibilidades, y lo transmite, enriquecido, a las futuras generaciones? Albert Einstein pudo llegar a sus grandes descubrimientos, apoyándose no sólo en su indiscutible genio, sino también en los avances de sesudos como Planck y Lorentz. Éstos, a su vez, contaron con la síntesis brillante de las leyes del electromagnetismo compiladas por Maxwell. Éste, por su parte, tuvo la posibilidad de contar con las experiencias de Crooke y Faraday. Con un poco de entusiasmo, por ese camino terminamos llegando hasta Aristóteles, entrelazando al mayor equipo imaginable, de todas las latitudes y épocas históricas. Si esto no crea un sentido humanístico y de pertenencia a un empeño común, entonces qué lo hará.
Está claro que también existen otras razones para la conformación del carácter de la persona, de tipo familiar, social, etc. Alguna combinación de todas ellas dan como resultado el número asombroso de profesionales de las ciencias que, como mis padres, han trabajado años y más años en puestos vitales para la economía y la sociedad –y continúan haciéndolo– más por un ideal ético que por el magro ingreso que perciben y que pudieran mejorar fácilmente en otros espacios que exigen mucha menor calificación y responsabilidad.
Resumiendo, la actividad científica, aún en sus formas aparentemente más abstractas, tiene mucho que aportar al desarrollo íntegro, cultural y ético, de los seres humanos, en nuestro país y en el mundo. Otras ramas de la actividad humana tendrán sin duda sus propias maneras de potenciar lo mejor del ser humano. Tal vez, y como suele ocurrir, se trata una vez más de respetar a todos los que tripulan la islita querida, en vez de andar buscando pajitas en los ojos de las personas, ni merodear tirando piedras a los tejados de todos.










20 Comments en “Ciencia y ética social”
Gracias Rogelio. Muy interesante tema as publicado. De hecho no coincido contigo en casi nada de lo que dices pero no por ello deja de ser muy interesante y respetada tu opinion sobre este tema. Yo me considero un cientifico, no solo por haber trabajado durante toda mi vida profesional dedicado a la ciencia, a la investigacion, a preguntarme e intentar responderme el “¿por que?”, sino porque en mi propia vida personal aplico constantemente el metodo cientifico, el analisis, el calculo y las ciencias “exactas” (ni la matematica es exacta, pero ese es otro tema). Ahora bien, esto de mezclar valores eticos y morales, conducta social, valor personal etc con las ciencias es un absurdo. No tiene nada que ver una cosa con la otra. Los valores eticos, morales, altruistas, de honor etc se forjan mediante otras herramientas, metodos, metodologias y costumbres. Tales como religion, artes, musica, poesia, filosofia, civica y similares. En fin para no extenderme mas un genio en ciencia puede ser el tipo mas HP del mundo, mientras que un analfabeto puede ser un “madre teresa”. Un practicante de artes marciales desarrolla su honor por encima de todo. El espiritus del Bushido sobrepasa cualquier enseñanza o doctrina sobre el honor de todas las ciencias y las artes juntas. El kung Fu, el Taichi y demas desarrollan mas los valores internos superiores a cualquier rama de la ciencia en su conjunto. La fe las desarrolla aun mas. Te pego una frase de marti sobre eso: “Pura, desinteresada, perseguida, martirizada, poetica y sencilla la religion del nazareno sedujo a todos los hombres honrrados. Todo pueblo necesita ser religioso, no solo lo es esencialmente, sino que por su propia utilidad debe serlo. Un pueblo irreligioso morira pues nada en el alimenta la virtud. Las injusticias humanas disgustan de ella, es necesario que la justicia celeste la garantice” jose marti.
A mi me gusta el post. creo, raudelis, que lo que quiere decir rogelio es, precisamente, lo absurdo de las ideas de los “ideologos” de siempre, que tratan de etiquetar a los profesionales a partir de su estrechez de mente y sus limitaciones. Casi me confirma algo que yo venia sospechando hace tiempo: que para estos “genios de lo ideologico”, que denuncia justamente Rogelio, la condicion de “revolucionario” es directamente proporcional a la mediocridad, la incapacidad y la nulidad intelectual de los individuos. En este tipo de sistema el intelectual es un peligro, precisamente, porque piensa.
Rogelio,
La situación que planteas es muy interesante y estoy de acuerdo con la tesis que planteas sobre el componente humanista, moral y ético de la actividad cientifica. Yo viví también otra faceta de este fenómeno y pensé mucho sobre él hasta que llegué a formar una opinión sobre el origen del problema. Todo es un asunto de política.
Aunque las cosas están hoy bastante mas relajadas al respecto que cuando yo investigaba allá, aún sigue siendo muchísimo mas fácil salir al extranjero, cooperar con colegas extranjeros e incluso quedarse a residir en el extranjero para un intelectual de letras o un artista que para un científico o ingeniero. Los artistas firman contratos en el extranjero y llegar a vivir muuucho mejor que los médicos y científicos. ¿Cuántos artistas cubanos viven en Cuba como si estuvieran en España, con carros, casas, viajes, etc? ¿Y cuántos ingenieros o científicos están en esa posición? (A no ser que aceptemos que en Cuba se producen muy buenos artistas pero no buenos científicos)
¿Por qué? A mi parecer porque los artistas en primer lugar y los intelectuales de letras en el segundo (todos los llamados trabajadores de la “cultura”, porque al parecer a la ciencia y la técnica no se les considera parte de la misma) tienen mucha mas interacción con las masas y reconocimiento del público y por lo tanto la represión contra ellos es mas visible y difícil de llevar a cabo. Si al bongosero de la orquesta X lo meten preso, se entera La Habana, Miami y Madrid en dos minutos, pero si se desaparece un buen especialista en puentes colgantes o en mariposas tropicales, casi nadie se entera o le da importancia a menos que sea uan lumbrera de reconocido prestigio internacional o famoso por su alta posición en el estado (ej: Hilda Molina). Por lo tanto, es mejor “comprar” a los “culturosos” y hacerlos de ese modo que al menos estén calladitos. LOs resultados del Quinquenio Gris no fueron buenos para el gobierno cubano y reverberan hasta hoy y, bajo Abel Prieto, el Cdte (que según me han dicho no resiste a los “culturosos”) decidió desentenderse de ellos a cambio de que se estuivieran tranquilitos. Fue así porque, en mis tiempos en la UH, la escuela de Letras era la cuna de los inconformes y protestones y los que menos se identificaban con el proceso. Siempre habia algún tipo de escándalo dando vueltas, y eso explicaba la actitud del gobierno hacia los culturosos. A los científicos se les consideraba menos activos politicamente y por lo tanto menos peligrosos. Ahora veo que esa misma percepción los hacen sospechosos.
El problema que creo hay ahora con los tecno-científicos es que estos, por su formación, tienden a la objetividad, la búsqueda de la verdad, la comparación, análisis y síntesis, y a no dejarse llevar por emociones e ideas preconcebidas, y eso no es muy saludable para el sistema cubano en estos momentos. Un científico de empiece a pensar rigurosamente sobre la sociedad en que vive, puede llegar a conclusiones peligrosas y eso los puede llevar al desengaño con el régimen, la apatía en su defensa y la búsqeda de un escape o, peor aún a luchar por cambios que no son bienvenidos. Hay un peligro latente en la masa tecno-científica. El fantasta de Andrei Sajárov se le debe estar apareciendo a algunos de los dirigentes del gobierno.
A mi me gusto mucho la tesis de Rogelio y, sobre todo, el hecho que haya alzado la voz contra algo que es, a todas luces, una injusticia en el mejor de los casos y una falaz mentira en el peor de ellos. Los trabajadores “ideologicos” son, basicamente, personas que no arriesgan nada y estan mirando a lo que dice “el gran lider” y repiten lo que sea ideologicamente correcto en el momento que les toque decir. Los cientificos no son politicamente interesante porque su vida gira en torno, siempre, a un porque…y eso es contrario al dogma, cualquiera que este sea. Inclusive al de la perpetuidad per seculaseculorum del socialismo indestructible.
Una cosa que si me he preguntado siempre es por que los que se dedican a la ciencia “revolucionaria” y hacen doctorados, maestrias, resuelven grandes y complejos problemas cientificos…no han sido capaces de ver lo evidente del fracaso del modelo comunista y de que no hay manera posible de justificar con logica y razonamientos la viabilidad economica y social de las ideas que pretenden defender jejej
jorge alejandro
12 November, 2009, 8:27
A mi me gusta el post. creo, raudelis, que lo que quiere decir rogelio es, precisamente, lo absurdo de las ideas de los “ideologos” de siempre, que tratan de etiquetar a los profesionales a partir de su estrechez de mente y sus limitaciones.
xxx
Si, asi es. Yo a lo que me refiero es que los valores eticos y morales no deben ser forjados por las ramas de la ciencia, sino por las ramas sociales y civicas a las cuales les corresponde dicha mision en la sociedad. Luego que la persona en si posea dichos valores no importara en que parte de la sociedad se realiza su actividad profesional o social. !Este reflejara altos valores en dicha actividad y donde quiera que se encuentre! Creer que la ciencia hace mas humano a una persona es desconocer burdamente el uso que se le ha dado a dicha ciencia en funcion del mal y de la crueldad humana. ¿Acaso habia cientificos mas brillantes que los cientificos Nazis? Inventaron el ala delta, platillos voladores, en medicina e ingenieria eran excelente. Incluso para matar con gas y demas metodos eran eficientes cientificamente. De ahi que llamar “revolucionaria” o “socialista” a una ciencia es simplemente una burla y pretender descragar en las ciencias la responsabilidad que le atañe a la familia, es una burla mayor. Aunque ya sabemos como son expertos en pasarle la culpa al pueblo jejeje
Callate, rogelio que dejo la carrera y me pongo a estudiar una ciencia :)
bro..buen post…….para que un pais se desarrolle necesita de cientificos,matematicos,inventores ,fisicos y la madre de los tomates….aqui todas esas gente viven como carmelina(ganando un baro que no lo brinca un chivo ,por eso y otras cosas han decidido emigrar para el imperio.( que no esta preguntando si ellos creen en Ala, el coco o la revolucion ,,realmente a nadie le preocupa eso,lo que le importa es sacarte el kilo y tener resultados y ganancias)….tremendo atraso hay en la isla si todavia siguen con esa mentalidad……..si siguen en la boberia esa de estar intregados y de la propiedad socialista sobre los medios de producion van a terminar en la edad de palo…………..
….decir nuestras verdades
En lenguaje directo el Che advierte que esta conciente que sus palabras pueden sonar agrias, duras para los universitarios, pero que es el momento de trabajar con los que están dispuestos a cambiar y no con los que sólo hablan de un pueblo al que realmente le tienen miedo:
Y cuando tratamos de buscar a quien lógicamente nos debe apoyar, a la Universidad; para que nos dé los técnicos, para que se acople a la gran marcha del Gobierno Revolucionario, a la gran marcha del pueblo hacia su futuro, nos encontramos con que luchas intestinas y discusiones bizantinas están mermando la capacidad de estos centros de estudios para cumplir con su deber de la hora. Por eso es que aprovechamos este momento para decir nuestras verdades quizás agrias, quizás en algunas cosas injustas, muy molestas quizás para mucha gente, pero que transmite el pensamiento de un Gobierno Revolucionario honesto, que no trata de ocupar o de vencer una institución que no es su enemiga, sino que debe ser su aliada y su más íntima y eficaz colaboradora; y que busca precisamente a los estudiantes porque nunca un estudiante revolucionario puede ser, no enemigo, ni siquiera adversario del Gobierno que representamos; porque estamos tratando en cada momento de que la juventud estudiosa, aúne al saber que ha logrado en las aulas el entusiasmo creador del pueblo entero de la República y se incorpore al gran ejército de los que hacen, dejando de lado esta pequeña patrulla de los que solamente dicen.
Fuente: REVISTA DE FILOSOFÍA Y SOCIO POLÍTICA DE LA EDUCACIÓN NÚMERO 6 / AÑO 3 / 2007, Pág 117, 118.
En el fondo lo que se plantea es lograr un profundo consenso sobre un delicado conflicto y que parece reificarse la problemática en la comunidad científica por que quizás se haya perdido el ideal utópico de la formación del Hombre Nuevo. Si el Estado reifica su dogmatismo se hace difícil analizar las causas del progreso o atraso por más ciencia que se le aplique a la cosa.
En todo sistema es el ser humano con su inteligencia puesta al servicio de la ciencia, la política, la moral, la etica, etc el que logrará cambiar el mundo socialmente creado y establecer un orden más ético y moral para todos.
Dejo mi saludo ritual como un apretón de manos o un “Ave María Purísima”… Firme y Digno, Bocha.
(Visitame en: http://www.bochaelsocilogo.blogspot.com)
?Es cierto que Amauy Perez Vidal pidio asilo politico?
tato
12 November, 2009, 14:15
realmente a nadie le preocupa eso,lo que le importa es sacarte el kilo y tener resultados y ganancias)
xxxx
jajaj eso me recuerda una frase dicha en china durante las transformaciones economicas: !!No importa que el gato sea negro o blanco con tal de que caze ratones! jejej
Dudo mucho lo de Amaury. Es un Hijo de P apa que segun tengo entendido vive mas en Mexico que en Cuba, asi que para que quiere el asilarse en Estados Unidos?
Revise el herald ahora y algunos blogs y lo unico que veo de interes para nosotros es que Martha Beatriz esta muy grave..seria muy triste que ella tampoco pudiera ver como se derrumba el regimen…tambien esta en internet la identidad del “valiente y aguerrido” Mejias, que le entro a golpes a Yoani.
Mira, si Hassan Pérez hubiera sido solo un poquito más inteligente tal vez en vez de Historia hubiera estudiado Medicina, o quizás alguna ingeniería.
Si aún para los parámetros de las carreras de Humanidades hubiera estado al menos al nivel de la media, se le hubiera podido haber visto por el departamento de libros raros y valiosos de la biblioteca de la UH o desapolillando viejos ejemplares de El Diario de La Marina en la hemeroteca de la BN.
Si como mínimo hubiera sido bonito o pepillo, tal vez hubiera dado un buen pinguero.
Pero como la capacidad no daba para tanto, y evidentemente las inquietudes cognitivas tampoco hicieron lo suyo por aumentar la capacidad, había que usar la lengua y destacarse a punta de gritería pidiendo que trajeran a Eliancito.
Solo así se podía vivir en Kholy en vez de pasar el páramo del camello hasta las residencias estudiantiles ubicadas más allá del túnel de la bahía.
Lo triste de esos casos es que necesitan aferrarse a alguna “gritería”. Necesitan un enemigo para mostrar sus “valores” y su “lealtad revolucionaria”.
¿Qué harían sin la revolución, sin el bloqueo, sin un eliancito..?
Ahí está la ventaja de los científicos: no necesitan vivir de sus “valores”. Y por eso los “avalorados” los desprecian tanto. Representan el riesgo de que una vida sin gritería es posible.
¿Qué sería Yohandry sin Yoani?
¿Qué sería de Raúl sin escasez?
¿Qué sería de la revolución sin bloqueo?
¿Qué sería del tesoro nacional sin las remesas de los gusanos?
Rogelio,
Mis felicitaciones por esa defensa.
Yo resumiré mis puntos de vistas con la ciencia que estudia esos fenómenos, la filosofia.
En Cuba durante 50 años se le ha dado más importancia a la política que a la economía. Por eso hoy es más fácil econtrar un producto de buena calidad y a buen precio en el Noticiero de Televisión Cubana y en el Granma que en el propio mercado.
Mis conclusiones: Estamos jodido hermano..
Y que seria de Dios sin el diablo?
En el Evangelio segun Jesus, de Saramago, en una escena deliciosamente constuida, el diablo , apoyado por Jesus Je JE JE JE… pone a Dios en entredicho. Al final, Jesus en la Cruz, al verse sacrificado por su padre, dice algo asi como:
“Hombres, perdonen a Dios”
En la vida siempre hay que tener un antagonico y yo aqui en la tranquilidad de mi casa viendo discoveri,es una lucha por vivir en la naturaleza,que siempre encuentras un depredador dispuesto a vivi de uno mas debil,asi parecemos los hombres de estos tiempos.
Rogelio, me hubiera gustado, para polemizar mas, si en el post hubieras puesto algunos vínculos o referencias a lo que otros han escrito o dicho, es decir lo que se ha dicho o escrito que te llevó a escribir esto.
Es que yo estoy viendo otra película, estoy viendo una carrera de Matemáticas mas competitiva y atractiva, estoy viendo una redirección hacia mas ciencia y menos letras.
Aunque también estoy viendo hace años como se gradúan científicos “puros” para trabajar en cosas que no requerían de tanto esfuerzo, estudio y conocimiento. Eso causa desmotivación, consecuente migración, ya sea para otro trabajo o para otro país, da igual.
Lo que si me queda claro es que la forma en que te dan clases en esas carreras puras está mas orientada desarrollar el nivel de análisis, está mas orientada a crear, ya sea solo o en grupo, y quizás es por eso que históricamente las facultades mas “problemáticas” de la UH hayan sido Matemática y Física.
Una última cosa, todo es necesario en la sociedad, sea cual sea la sociedad, el doctor en ciencias, el máster, el ingeniero o licenciado, el técnico medio, el obrero, pero todo en su medida para que el sistema dé el resultado que deseas.
empece buscando la pagina de generacion y, pero llegue hasta aqui, quiciera escribir algunas opiones sobre los ultimos temas que esa pagina comenta, pero no se donde , solo este segmento me dejo escribir este mensaje que aprovecho para que me oriente ante mi desorientacion de entrar y comentar en un blog hacia cuba grtacias. nancy