¡¡Qué remedio!! (2)
Cada 24 de diciembre en la villa de Remedios, provincia de Villa Clara, se celebran las fiestas populares más famosas de toda la isla de Cuba: Las parrandas de Remedios.
En estas fiestas se enfrentan los dos barrios de la villa: San Salvador y el Carmen en una competencia que incluye fuegos artificiales, motivos luminosos y una carroza con actores y bailarines. Ya entre mis amigos es una tradición no perdernos este evento cada año y nos atrevemos a movernos usando casi cualquier medio de transporte en esos complicados días que rodean la navidad hasta este pueblo que es una de las primeras villas fundadadas en la isla.
Lo mismo utilizando un ómnibus (guagua) rentado, que el tren, que en botella (autostop) nos las arreglamos para año tras año no faltar a la cita que sabemos nos va a maravillar con algo nuevo en cada edición.
El 24 de diciembre no podemos dejar de encontrarnos bajo el cartel que proclama a Remedios como Monumento Nacional y la cuna de tan locas fiestas que surgieron por allá por el 1810 cuando un cura preocupado por el creciente abandono de sus feligreses de la misa de navidad envió piquetes armados con cuanto trasto que hiciera bulla a sacar de las casas a sus convecinos.
La afortunada idea se hizo tradición y contó con la participación y la rivalidad de los barrios contrarios hasta el día de hoy. El concurso es aparentemente sencillo. Cada barrio debe presentarse en tres eventos. Una coreografía de fuegos artificiales alternada por cada bando que comienza a las 1000pm y dura hasta que el cielo clarea de nuevo; un motivo luminoso por cada barrio que adornan las esquinas opuestas de la plaza; y el desfile de una carroza con luces, actores y bailarines vestidos según el tema que desarrolle cada barrio, que debe ser coherente en sus propuestas estéticas con un tema determinado.
Las carrozas deben ser capaces de doblar en L en la esquina de acceso a la plaza sin desarmarse en pedacitos. Esto es todo un reto para las endebles estructuras de fantasía y genera un suspense increible en el momento de ejecutar la maniobra mientras las torres se balancean a menudo con varios bailarines encima.
Una ves en las fiestas es inevitable tomar partido, y por eso la mayoría de mis amigos son fervientes partidarios del barrio San Salvador con escasas excepciones. Pero realmente en las últimas dos ediciones el barrio del Carmen ha arrasado con las competencias, sobre todo con la de fuegos artificiales, que es la más espectacular.
Los motivos luminosos de la plaza son increibles, pueden llegar a una altura similar o superior a la de la torre de la iglesia local y usan complejos y cuasi-artesanales sistemas electrónicos para crear un calideoscopio de colores variantes todo el tiempo. Las coreografías de tonos que se crean son obra de expertos en el tema…
…aunque si los miramos desde atrás lucen bien diferentes. Sistemas de teclados inteligentes de la década del 70 y principios de los 80 todavía tienen utilidad aqui para programar (en MSX-BASIC) los juegos de las luces.
Lo más genial del evento es que no existe jurado, el barrio ganador se selecciona año tras año a partir del consenso generado entre los vecinos durante la madrugada, despues de ver todo el espectáculo. Aunque por supuesto existe parcialización la mayoría de los vecinos son muy sinceros y casi todos pueden admitir haber sido derrotados si apreciaron mayor calidad en la propuesta rival.
Ahora que se acerca la fecha en que se celebran hay que reconocer que las Parrandas de Remedios se merecen definitivamente el calificativo de las mejores fiestas populares de Cuba, con todo lo maravilloso que tiene la inocencia y frescura con la que los vecinos de esta villa continúan preparando sus armas para las próximas parrandas desde la misma noche en que terminan.











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